Inmigracion Italiana

Después del Congreso de Viena (1814 – 1815 se había reformado el mapa político europeo después de los disturbios provocados por las conquistas de Napoleón), Europa experimentó un período de paz sustancial.
Sin embargo, el equilibrio que había caracterizado las relaciones entre las potencias durante el siglo XIX se deterioró rápidamente en 1914 con un conflicto de dimensiones inmensas. La Gran Guerra fue, por lo tanto, un conflicto por la hegemonía en Europa y en el mundo.

La Primera Guerra Mundial, empezó el 28 de julio de 1914 y finalizó el 11 de noviembre de 1918, cuando Alemania aceptó las condiciones del armisticio.

El primer período, conocido como la Gran Migración, comenzó en 1861 después de la unificación de Italia y terminó en los años veinte del siglo XX con el surgimiento del fascismo.

El segundo periodo de la emigración al extranjero, conocida como la migración europea, se llevó a cabo entre el final de la Segunda Guerra Mundial (1945) y setenta del siglo XX.

Entre 1861 y 1985 se han ido del país, para no retornar, aproximadamente 18.725 millones de italianos . Sus descendientes, que son llamados de “origen italiano,” están posesión, así como la nacionalidad del país de nacimiento, también de la ciudadanía italiana.


¿Cuántos somos, cuándo llegamos? Nadie lo sabe. Los censos son inciertos, los ficheros consulares no alcanzan. Ningún número parece creíble. ¿Por qué? Porque los censos responden a normas y criterios que parcializan las conclusiones.

El tema no es de fácil indagatoria, pues en la Argentina no hay rincón ni sector donde no aparezca la presencia de italianos.

Los italianos llegaron desde muy temprano, en los orígenes de la Argentina. Conocemos los apellidos de la Primera Junta de 1810. Belgrano, Alberti, Castelli eran personalidades (y familias) de peso ya hacía mucho.

Apellidos Italianos en la Primer Junta de Gobierno

En la década del 20 un catedrático convocado por Rivadavia, Pietro De Angelis, es quien primero ordena las actas del nuevo Estado. En 1840 ya se editan diarios en italiano.Desde la unificación de Italia (1861), descubren enseguida que la Península no podía contener a todos. Y no faltaban miserias, pestes, guerras y carestías: entonces vino la emigración masiva. Un número redondo aparece en seguida: en 1878-1925 llegaron aquí 2,5 millones de italianos, un “aluvión inmigratorio”. Humildes trabajadores, pero también individuos prestigiosos, con ideas, principios, filosofías. Un nombre: el arquitecto Luigi Luiggi, construye los puertos de Buenos Aires, de Rosario, Puerto Belgrano.El filósofo español Julián Marías recordaba que las ideas del genovés Giuseppe Mazzini tuvieron mucho que ver con los principios que dieron vida a la Argentina y decía con justicia que el país podía llamarse “la única república ítalo-española del planeta”. Otro “aluvión”, más acotado, se dio tras la II Guerra Mundial. Se habló de otros 500 mil. Ya no eran campesinos como antes sino, en general, trabajadores urbanos, artesanos, obreros. Fue el momento de los talleres que, en tantos casos, devinieron luego fábricas y hasta grandes firmas internacionales, ya con colores argentinos. Hubo nombres señeros: Sabio, Rocca, Pescarmona.

Una presencia extensa, difícil de censar y atada a nuestro progreso, y con momentos de solidaridad suprema, como el gesto generoso de los 20 mil voluntarios que salieron de Argentina (tantos no volvieron) para combatir al lado de Italia en la I Guerra Mundial, ayudando a rescatar las “regiones irredentas” de Trieste y Trento. Pero el éxito mayor de esta convivencia es sin duda su perfecta integración, que significa hoy el mismo amor y respeto para dos banderas distintas

Fiesta nacional del Inmigrante


Nuestro homenaje a los millones de italianos que durante dos siglos dejaron su patria natal para venir a estas tierras a forjarse un futuro, formaron sus familias y contribuyeron al crecimiento de Argentina. Hoy sus descendientes debemos sentirnos orgullosos de ellos y no olvidar nunca nuestras raíces. Ese va a ser el mejor homenaje.