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INMIGRACION ITALIANA EN LATINOAMERICA

En Argentina la inmigración fue más seleccionada en cierto modo que en Brasil. En el año 1896 un diputado, el radical Pantomo, afirmó ante la Cámara que las condiciones morales y materiales eran mucho mejores que en Brasil, a pesar de que trabajaban de changadores, lustrabotas o cantantes callejeros.

 En 1910 dos analistas Cittadini y De Duca, escribiendo a propósito de la mano de obra italiana en Sudamérica decían que no era cierto que les estaba destinado a los inmigrantes italianos los trabajos mas denigrantes y mas tarde en 1896 otro analista Scardín ponía énfasis en el hecho de la oportunidad que estos inmigrantes encontraban en América.

Con la inmigración masiva de 1870 proveniente del campo en su mayoría los italianos dieron a la Argentina hijos médicos, científicos y literatos y muchas veces un campesino llegado del campo se transformaba en un hombre de negocios.

Los italianos trataron de mantener un contacto directo con su país no solo a través de cartas que hoy constituyen una fuente preciosa de la historia de la inmigración, sino también fundando asociaciones italianas y periódicos y  dando y recibiendo noticias de la patria que tuvieron que dejar.

Con estas asociaciones y periódicos trataron de nuclearse en el país extranjero que los acogió. El diario La Nación dio el 21 de setiembre de 1895 amplio espacio en su periódico al aniversario de la conquista de Roma por parte del estado italiano. En el año 1895 el censo demostró que sobre 663.864 habitantes unos 181.361 eran de origen itálico.

El más italiano quizás fuese el barrio de la Boca. La población era pobre pero los italianos ocupaban los mejores puestos de trabajo, empleados y comerciantes.

Este trabajar fatigoso e incansable comenzó a dar sus frutos y lentamente se fueron insertando en la sociedad y formando una élite y su ascenso hubiese sido nefasto de no haber sido por la cultura nacional argentina afirmaba Ramos Mejía.

Los inmigrantes que se consideraban mayoritariamente de origen itálico eran muchos y comenzaron a invadir las diferentes esferas sociales, los teatros y paseos, hospitales y mercados.

Poco después de diez años en 1913, otro miembro de la clase dirigente argentina Rodríguez Larreta expresaba análoga preocupación ya que tenían delante de sus ojos la primer generación argentina que habían dado estos inmigrantes al país y se daba cuenta que gracias a su capacidad llegaría el día que se convertirían en clase dirigente.

Esta tesis de argentinización se afirmó entre el 1900 y el 1910 con una política a la cual Ramos Mejía pidió también de una contribución práctica. La necesidad de adoptar medidas represivas encontró firmes sostenedores aun entre aquellos que componían la burguesía argentina, por lo que representaban las ideas de los sectores anarquistas y socialistas.

En el año 1902 y 1910 fueron aprobadas leyes represivas. En esta ocasión los inmigrantes encontraron el sostén de una parte del parlamento italiano y La Patria de los Italianos, el periódico italiano mas importante de Buenos Aires en idioma italiano, reportó la exortación de algunos diputados que pedían el Ministerio de Asuntos Exteriores intervenir para impedir arrestos y expulsiones.

Otra razón de las tentativas por parte de la Argentina de limitar la posibilidad de afirmación de los inmigrantes era el hecho de  que en la comunidad italiana se estaban difundiendo tendencias nacionalistas que  no eran nada mas que una respuesta a la política agresiva del gobierno argentino, pero contenían una cierta carga de agresividad.

Era irritante para los argentinos la pretensión italiana de adjudicarse el ser portadores de una cultura superior.

En el año 1910 Ferdinando Martini hizo publicar en La Patria de los Italianos un llamado “ Decálogo Patriótico “ En el mismo se recordaba a los inmigrantes que su verdadera patria era Italia, y se los exhortaba a celebrar las fiestas nacionales y a honrar a los representantes oficiales de Italia, a no modificar sus apellidos y a enseñar el idioma a sus hijos y casarse con una italiana.

Pero en el año 1910 asumió como presidente argentino Roque Saenz Peña e hizo aprobar una ley electoral que concedía el voto secreto y universal. Con esta ley los italianos se convertían en ciudadanos argentinos con pleno derecho y en grado de influir sobre la elección política del país.

De esta asimilación la verdadera patria comenzó a ser la Argentina y para las generaciones venideras Italia pasó a ser la patria de la cual hablaban sus padres.

Así se cerraba hacia el año 1920 un ciclo que se  había iniciado en los primeros decenios del 1800.

Llegarían todavía inmigrantes a Sudamérica luego del año 1920 antifascistas perseguidos por el fascismo y luego del año 1945 fascistas que evitaban someterse a la justicia italiana. Pero la gran ola inmigratoria había finalizado y este proceso migratorio había atravesado diferentes fases

En los primeros decenios de 1800 habían llegado pequeños grupos con fines comerciales.

Esta fase ha sido llamada la fase ligure por la gran afluencia de genoveses involucrados con el trafico comercial

A partir de 1820 hubo también una inmigración política que se intensificó luego del año 1848 La participación de los exiliados en la vida civil de Sudamérica en defensa de la independencia y de la libertad de estos pueblos es el rasgo que distingue a este tipo de inmigración.

Estos exiliados no pedían asilo ni refugio pero traían a los pueblos que los acogían la pasión de sus ideas liberales y el ejemplo mas notorio es quizás el de la “ legión italiana “ de Garibaldi entre otros.

La segunda fase tuvo inicio en el año 1870 y duró hasta el año 1890. Esta ha sido definida nord occidental por la prevalencia de inmigrantes provenientes del norte de Italia.

Desde el año 1890 al 1920 ha habido una inmigración netamente meridional. La gran inmigración que tuvo inicio en el año 1870 ha estado legada a los procesos de transformación que tuvo lugar en el campo. Se discute si esta gran onda migratoria ha sido causada mas por factores internos o externos, es decir si se ha tratado de un proceso de expulsión de Italia de masas que no lograban encontrar las condiciones necesarias y elementales de supervivencia o un proceso de atracción por parte de America sobre personas que querían mejorar su condición de vida.

Indudablemente que en estos decenios ha habido un empeoramiento de estas condiciones y que estas hubiesen sido peores si la presión demográfica no hubiese encontrado un alivio en la inmigración.

Ciertamente que no se puede excluir entre las motivaciones que impulsaban a dejar Italia la voluntad de probar fortuna. La documentación disponible fundamentada en las cartas de los inmigrantes que han sido publicadas ponen de relieve la dificultad de la nueva vida y junto a ellas aquellas que los inmigrantes cargaban a sus espaldas

 El calculo de la riqueza que los inmigrantes aportaron a Italia con sus remesas de dinero nos debe hacer pensar  lo fatigoso y difícil que fue para la gran mayoría ahorrar y guardar algo. Pero  la razón de fondo de la fuga de  Italia fue aquella que Edmondo De Amicis citó en la voz de un inmigrante “ Peor de cómo estaba no me puede pasar. Después de todo me tocará pasar hambre como pasaba en casa.